jueves, 24 de mayo de 2012

Ojos Rojos


El sol se cae y el frío se vuelve curioso, jugando con el viento pasan entre medio de mis brazos sin notar nunca lo que  provocan, la luz se apaga y otras se encienden, en medio de paranoias y risas malvadas.

Más tarde comienzan los juegos, las danzas armonizadas y sonrisas deseadas, un sillón que suspira y unas tablas que despiertan de tanto silencio. Quedan de lado los libros, se caen y desaparecen. Quedan de lado las fotografías, plazas, cafés y calles atormentadas, nada importa más, sólo mejillas ruborizadas.

Par de locos enamorados, que se quieren tanto y se sienten tanto. Y  los ojos, se les ponen rojos, de mucho volar, de mucha piel que se llevan, de mucho cabello que se enreda. Se me ponen rojos, cuando el frío se cansa de jugar y siento huesos, cubiertos, que me roban las manos.

Su ternura, mi ternura, la que me causa sostener su cuello y quitarle los gestos, llevármelos, con sabor a tenerte, con olor a feliz. Y si de poesías se trata, son miles, las que hacemos y nadie comprende, las que sólo me importa que tú continúes; palabras, que nos despojamos de las bocas, para que no interrumpan, cuando no se necesitan, mientras las ampolletas gritan de susto, de miedo, de tanto peligro dando vuelta..

Y los ojos se ponen rojos… se ríen, y se vuelven a cerrar.

lunes, 7 de mayo de 2012

Si tan sólo las cortinas leyeran mis ojos.

   Desorden, música que llega a mis venas, un cuaderno y un lápiz, con tanto que decir, de todo lo que pasa, de todo lo que me corroe, de todo, incluso todo de ti, pero no saber por donde empezar o cómo terminar, ni siquiera saber encontrarle sentido, tal vez lo tenga, sin embargo no sé, nada, ni entiendo, ni intento entender, porque incluso ahora escribo de lo que llega a la mente, que no comprendo por qué llega esto, si no pienso, no, eso no, no razono, incluso no sé lo que estoy diciendo, sólo muevo el lápiz; en mi cabeza, en mi mente, y ahora si que pienso, aunque lo haga o no, siempre estás tú.

   Quiero escribir, pero tú, pensar y tú, hacer algo tú, y sigues, permaneces ocupando cada espacio de mi habitación, mientras las luces se vuelven amarillas y los vacíos totalmente ignorados.

   Sonreías y las manos se volvían títeres, las palabras sonaban, los cafés se enfriaban y las bocas se abrían, mientras los ojos transmitían, y los míos, los míos te seguían, buscando a sus amantes, a quienes tanto deseaba sentir.

   Y no querer soltarlo, no, aunque sea a distancia, basta con observar ese brillo, basta con tenerlo, tenerte, con un juego de dedos, que se conocen tanto, que se necesitan, se extrañan y se quieren tanto, y que hasta cuando se separan, para buscar más y conocer más, siempre se vuelven a encontrar, calzando perfectamente, tal como yo enredándome, jugando, contigo.

   Desapareces, y las paredes te buscan, los suelos te llaman y yo, me llamo Pared Suelo.