lunes, 11 de junio de 2012

Cerrar la boca y apretar la lengua


     Caras de total idiotez, con un mínimo de compasión, ojos llenos de desinterés y gritos ocultos ansiosos por salir; me enfurece, se me complementa, y caigo, y caigo, y caigo en miles de granos de café.

& me hace falta dormir más horas para no despertar.
& me hace falta llenar el espacio entre alfombra y cama para no caer.
& me hace falta droga en el hueso cuando no aguanto más.
& me hacen falta segundos para no gruñir.
& me hace falta almohada seca para no resfriarme.
& me hace falta menos silencio
& me hace falta, cuando la garganta se apreta.
& me haces falta, cuando me falta tanto.

Caminé en tanto frío, sin notar nada más que una luz verde y otra roja, buscando cualquier cosa que me ayude a sacarme las nubes de la cara, sin rumbo, simplemente derecho. No hay nada, ni nadie, sólo un par “where is my mind” y “tinta de tus lagrimas”, tal vez para seguir tropezando por no mirar el piso, tal vez para seguir jugando a quitarle mi cabello al viento, tal vez para seguir pensándote, tal vez para necesitar, tal vez para encontrar, tal vez para no llamar la atención, tal vez para ignorar que necesitaba algo/alguien que me imitara los pies.

Pero ahora, no queda más que un cuaderno, que me burla, y me llama. No le da ni vergüenza hacerme sufrir.