jueves, 24 de mayo de 2012

Ojos Rojos


El sol se cae y el frío se vuelve curioso, jugando con el viento pasan entre medio de mis brazos sin notar nunca lo que  provocan, la luz se apaga y otras se encienden, en medio de paranoias y risas malvadas.

Más tarde comienzan los juegos, las danzas armonizadas y sonrisas deseadas, un sillón que suspira y unas tablas que despiertan de tanto silencio. Quedan de lado los libros, se caen y desaparecen. Quedan de lado las fotografías, plazas, cafés y calles atormentadas, nada importa más, sólo mejillas ruborizadas.

Par de locos enamorados, que se quieren tanto y se sienten tanto. Y  los ojos, se les ponen rojos, de mucho volar, de mucha piel que se llevan, de mucho cabello que se enreda. Se me ponen rojos, cuando el frío se cansa de jugar y siento huesos, cubiertos, que me roban las manos.

Su ternura, mi ternura, la que me causa sostener su cuello y quitarle los gestos, llevármelos, con sabor a tenerte, con olor a feliz. Y si de poesías se trata, son miles, las que hacemos y nadie comprende, las que sólo me importa que tú continúes; palabras, que nos despojamos de las bocas, para que no interrumpan, cuando no se necesitan, mientras las ampolletas gritan de susto, de miedo, de tanto peligro dando vuelta..

Y los ojos se ponen rojos… se ríen, y se vuelven a cerrar.

2 comentarios:

Amílcar Jofré Zencovich dijo...

no puedo más que lograr un dermis entre tus palabras, hermoso, tablas que despiertan de tanto silencio. Estoy a la merced de tus palabras, simple y dulce. No hay más, hay cosas que no encuentran final.

Patricia dijo...

No había visto el comentario.

No quiero un final ♥