miércoles, 3 de octubre de 2012

Con tinta en los dedos


   He tenido que pensar en tanto América latina, límites matemáticos, condensadores en paralelo, fermentación butírica, cataratas del Iguazú, más y menos infinito, ley de ohm, ciclo de krebs,y un montón de términos que nunca me aprendí, sino hasta cinco minutos antes o después de cuando debía, y es que se puede aprender tanto en cinco minutos, como el amor cristiano versus la razón, quién es Barbara Górdon y hasta cómo se busca el límite en una raíz, y si, no saben de qué hablo, pero con suerte lo sé yo, investigue, no lo haga, no es necesario. (Me recordé en tercero medio leyendo un monólogo interior ¡por qué soy tan bipolar! Y risas inmediatas de todos los presentes, más que por las palabras, por el tono, la intensidad, la emoción de cómo se decía), no seguiré con el paréntesis, me recordé diciendo ¡mi vida es una mierda!, ¡mi vida es hermosa!, algún día concluiré en algo, no ahora. 

   Si antes el palacio de las normas y moralidades falsas, no tenía sentido, ahora tiene un poco, recorriendo pasillos que había olvidado, chocando manos por doquier, unas que juegan, otras que ansían llegar a mi pelo, y  otras que se tocan sin conocerse. Cuando permanezco encerrada en el corral con los animalitos que se muestran más los dientes que las colas, no sé si reírme de sus gruñidos ahora recurrentes, o mostrar también mis colmillos, pero no tengo raza, no soy de ninguna especie, sólo a veces creo tener, pero nada definido. Me quitaría edad, o mejor sumaría edad a otros, para sentirme más acorde, ya no sería sólo en encuentros repentinos al “aire libre”, serían parte de mi corral, y podría bailar más, hasta reír más, y eso que soy buena para reírme. Sin embargo, me queda buscarle la gracia a los gritos por la pelotita que casi no rebota, en juego de tablas y fierros que se mueven, esos gritos por muñecos, estáticos, que los desesperan, que hasta a mi me han hecho gritar, cuando he decidido caer en la tentación, de saber cómo es esperar tu turno que nunca estará definido, de  qué se siente imaginar un partido de fútbol real. 

   Los cuadernos me desesperan, me gustaba que fueran bonitos, hoy parecen mapamundi, no es que éste sea feo, sino que todo está muy disperso. Materias por aquí y por allá, dos lineas, hoja en blanco, hoja rallado, quince lineas, materia, poemas, pensamientos y más poemas, tú, él, yo, y tú, El río amazonas tiene una longitud  de 6500 kilometros y un ancho de recuerdo tu sonrisa más que cualquier otra cosa, es hermosa y única, no puedo compararla, siempre me recorría con su leve aliento a ternura, mi felicidad estaba dibujada allí, una perfecta composición pasa por brasil, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela, su longitud se compara con la distancia desde Nueva York hasta Roma. Un verdadero caos, más fotocopias que cuaderno, más sentimientos que información ridículamente “enseñada”.


   Tu sonrisa me gusta, aunque ahora sólo esté descrita en mi cuaderno de historia, inglés, filosofía, física, y ya saben cuáles son las otras materias, le da poesía a mis matemáticas, le da sentido a biología que siempre está en blanco. Dando vuelta la hoja, debo escribir las nuevas materias.

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