No sé qué
pasa por esa mente caótica
Que todos
ven como desquiciada, extraña
Con tus
juegos, que para ti no lo son
con tu
sonrisa en el rostro
que tiene
siempre un gesto distinto para mi.
Tus brazos
me aprietan fuerte,
Como si no
quisiesen salirse de mi cintura
Quédate,
pero suéltame
No me pidas
acercarme
Que siga
siendo sorpresa tu aparición
Apriétame más
fuerte, contra tu pecho.
Di mi
nombre otra vez
grítalo
fuerte, pero no me llames,
Que sea
hermoso, que sea claro.
Que tus ojos
sigan cerca
Llenando hasta
el último rincón de pasillos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario