Gruñidos de dolor y
desesperanza
Con tus huesos débiles
Y pasión en los brazos
Casi no hay palabras,
Sino saltos que llegan al
cielo,
Sonidos que recorren tus
dedos,
Cemento que choca fuerte,
Y ojos que buscan perfección,
Aunque más que eso,
compromiso.
Tu cabeza gacha y mirada
arriba,
Sonríes, y parece real.
En medio del silencio
Que poco se evidencia con
tanto ruido
Caes, de pronto, a mis hombros;
Sólo te veo a lo lejos, en un
reflejo.
Con lagunas negras en los ojos
Apareces bajo un cielo gris,
Que nos deja su agua en los
zapatos,
En un solo brazo,
Pero nunca en nuestros rostros,
Que casi no miran a donde van.
Tempus
Fugit,
Muy, muy veloz
Que se nos escapa por entre
los dedos.
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