Es demasiada la crueldad y me duele. Es como si quisiera matarme y en
vez de dispararme, me hiciera cortes en los brazos, en las piernas y en cada
parte del cuerpo, con el fin de esperar que sanen y luego volver hacer las
mismas heridas, para sufrir, para morir más lento; haciéndolo a propósito, de
la manera más evidente, sin impórtale mis ojos. Me lo advirtió, tantas veces, y
cuando lo creí, lo negó hasta con lágrimas. La más hermosa contradicción. La más
cruel mentira.
Pero encontré la razón perfecta para no regresar jamás.
Se olvidó de mi existencia en cinco minutos.
Se acabaron los seis años que propuse.
Porque duele saber que el pecado fue en vano,
que cada sonrisa fue producto de una obra de teatro
la cual fue actuada por el actor más sobresaliente.
Que las sábanas debieron permanecer siempre lisas,
y las mejillas blancas y heladas.
Porque en diez segundos cambió el camino
en dos me desvanecí al otro lado del mundo
en cuatro me despojó
y en menos de cinco segundos se rió de mi.
Le invito a descomponerse en materia orgánica.
4 comentarios:
No me gusta como llegaste a esto. Me descompongo entonces a tu merced.
¿No le gusta? Es producto de sus actos señor, de sus mismas palabras y escritos, que me dejan cada vez más decepcionada y sin saber qué pensar de usted. Sabes qué es lo que a mi no me gusta?, se lo digo, que de un segundo a otro tenga en vista otro destino, olvidándose de lo que siga sintiendo. Ahorrese hacer público sus nuevos deseos, tenga un mínimo de compasión. Gracias.
Siempre has tenido razón, aunque no superas por qué. Disculpe.
au revoir.
No soy adivina. Si no sé el por qué, debe ser porque no me lo han dicho. No importa, nada puede ser peor.
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